Italia tiene una riqueza increíble de galletas que se preparan en esta época tan especial del año. Cada región tiene su receta, su historia y su aroma.
Con la llegada del frío y las luces encendiéndose por todas las ciudades, es imposible no empezar a pensar en la Navidad.
Desde hace unos años intento no dejarme arrastrar por el clásico “compra y gasta” que parece marcar estas fechas. Prefiero cenas más conscientes, sin excesos (aunque algún capricho siempre está permitido), y mantengo una tradición que me hace mucha ilusión: preparar regalos que no se compran—se cocinan.
El clásico que nunca falla: las galletas caseras.
Si tú también eres de las mías, o simplemente este año quieres empezar una nueva tradición, aquí te dejo una selección con las mejores galletas italianas de Navidad, perfectas para regalar en bolsitas bonitas, reutilizando telas, lazos o botes de cristal.
Ricciarelli – Toscana
Los ricciarelli son pura magia navideña. Su textura y su color blanco, cubierto por una fina capa de azúcar glas, recuerdan a copos de nieve. Están hechos principalmente de almendra, clara de huevo y ralladura de cítricos, lo que les aporta esa textura húmeda, casi de mazapán (pero menos dulce), que se deshace en la boca.
Son elegantes, delicados y perfectos para regalar en cajitas pequeñas. Nacidos en Siena, en Toscana, se dice que se inspiraron en los dulces orientales que los caballeros trajeron de las Cruzadas.
Por cierto, al no tener harina son un regalo perfectos para personas intolerantes al gluten.
Spitzbuben – Alto Adige
En el norte de Italia, la Navidad huele a mantequilla, vainilla y mermelada casera. Los spitzbuben—galletitas de mantequilla rellenas de confitura de frutos rojos—son un imprescindible de las mesas navideñas del Alto Adige / Südtirol, donde la tradición germánica se mezcla con la italiana.
Son tiernos y mantecosos. En verdad son dos galletas unidas por mermelada, con una pequeña ventana en el centro (que puede tener forma de estrella, de corazón, de círculo…). Además, se conservan muy bien durante días, lo que las convierte en un regalo perfecto.


Mostaccioli, Buccellati y Susamielli – el trío del sur
En el sur de Italia, las galletas navideñas tienen ingredientes en común: miel, almendras, especias(canela, cardamomo, nuez moscada, vainilla, clavos) y cítricos confitados.
A partir de esta base nacen varias recetas tradicionales, cada una con su carácter:
- Mostaccioli (Campania y Puglia): la massa especiada se moldea en rombos que, una vez horneados, se cubren con una capa de chocolate negro. El resultado son galletas intensas, aromáticas y profundamente navideñas.
- Buccellati (Sicilia): la massa forma parte del relleno, junto con higos secos, pasas, frutos secos y un toque de vino Marsala. Todo se envuelve en una masa brisa fina y crujiente, dando lugar a unas pequeñas empanaditas.
- Susamielli (Campania): en esta versión, la massa se hornea en forma de “S”, un gesto típico de la tradición napolitana. La textura de estas galletas y su sabor especiado mejoran con el paso de los días, gracias a la humedad natural de la miel: cuanto más reposan, más ricos están.
Son recetas antiguas, muy humildes pero llenas de memoria. Perfectas para quienes aman los sabores intensos y aromáticos.
Biscotti al burro: la base de todo
Y por último, las galletas más versátiles de todas: las galletas de mantequilla. La magia de estas galletas es que las puedes cortar en mil formas divertidas —árboles, estrellas, casitas o bastones de Navidad— e incluso hacerles un agujerito para colgarlas del árbol. Son ideales para cocinar con niños y para preparar en grandes cantidades sin complicarte.
En Piemonte existe una variante muy especial: los krumiri, una galleta de mantequilla más rica en yemas, de textura densa y forma curvada con estrías, elaborada con boquilla rizada. Una delicia clásica (la autentica es de CasalMonferrato).

Por cierto, si te vas de viaje a Turin, te aconsejo que pruebes también estas galletas.
Cookies de pistachos y chocolate blanco
Pero, la receta que te comparto hoy no es una galleta tradicional italiana, sino una reinterpretación italiana de la clásica cookie americana. Es una receta que repito muchas veces porque son de verdad muy buenas y fácil de hacer. Lleva pistachos tostados, mantequilla buena y gotas de chocolate blanco.
¡Ojo! Son de esas galletas adictivas que no puedes parar de comer (y que te harán reconsiderar si realmente quieres regalarlas… jeje).
Vamos con la receta.

Cookies italiana de pistacho y chocolate blanco
Empezamos mezclando en un bol 175 g de mantequilla a temperatura ambiente con 75 g de azúcar blanco y 75 g de azúcar moreno.
Añadimos 2 huevos enteros (pequeños) de gallinas felices y media cucharadita de extracto de vainilla, que dará a las galletas un aroma más profundo e intenso.
Aparte, mezclamos 270 g harina 00 juntos con 2,5 g de sal y 2,5 g de levadura en polvo. Tamizamos esta mezcla directamente sobre los ingredientes húmedos e incorporamos todo con suavidad, sin trabajar demasiado la masa.
Por ultimo añadimos 120 g pepitas de chocolate blanco y
100 g pistachos, que hemos anteriormente tostados (en horno o en sartén). Si podemos retirarles la piel, mejor: así las cookies tendrán un verde más brillante y bonito.Dejamos reposar la masa en la nevera (min 1h). Pasado ese tiempo, formamos bolitas de 50–55 g cada una (de esta manera de quedarán bien «blandita» por dentro)
Horneamos a 180 °C unos 11–13 minutos, con el horno bien precalentado.
Al salir del horno, damos un golpecito a la bandeja, para conseguir el efecto crackly típico de las cookies americanas. Otro truquito es de guardar unas pocas pepitas de chocolate blanco, y cuando la cookie aún está blandita, pónselas encima y se fundirán ligeramente y quedarán perfectas visualmente.



