¿Qué tomate elegir para preparar la salsa de tu pizza casera? ¿Tomate en conserva? ¿Mejor fresco? ¿Y el tomate frito, sirve para algo?
Es sábado por la noche y, después de una semana intensa de trabajo, entrenamientos en el gimnasio, responsabilidades y mil tareas, nuestro cuerpo nos pide una cosa: ¡relax y una buena pizza!
Ya tenemos lista nuestra masa, hecha con una buena harina de fuerza, estirada y esperando ser cubierta con nuestros ingredientes favoritos.Y justo en ese momento… aparece la gran duda: ¿qué tomate tengo uso para que mi pizza casera sea tan exquisita como la de la pizzería italiana de la esquina?
Aquí tienes los 5 mejores consejos de la Clandestina para ayudarte a preparar una salsa de pizza perfecta.


- ¿Tomate fresco? Mejor no! No se recomienda usar tomate fresco (a menos que sea de tu huerto y te haga muchísima ilusión). Si lo usas en rodajas, tiende a caramelizar o incluso a quemarse durante la cocción. Y si lo rallas para hacer una salsa, suele soltar demasiada agua.
- ¡Mejor que sea densa! Como regla general, cuanto más densa sea la salsa, mejor. El exceso de agua puede afectar a la masa y hacer que la pizza quede húmeda o difícil de cocinar correctamente.
- ¿El favorito de los pizzeros? El tomate pelato. Si sueñas con una pizza como la que comiste en Nápoles (¡oh, qué delicia!), tu mejor opción es el “pomodoro intero pelato”. En Italia, la variedad más usada para este tipo de conserva es el San Marzano, por su bajo contenido en agua y su sabor equilibrado. Los pizzeros lo machacan con un tenedor y lo usan tal cual sale de la lata (¡ojo, sin añadir líquido extra!). Si no tienes pelati a mano, puedes usar tomate triturado de buena calidad. Si quieres saber más sobre las diferentes salsas que tenemos en Italia, te aconsejo que leas este post.
- ¿Cocinar o no cocinar la salsa? Personalmente, prefiero no cocinarla. Así el sabor del tomate se mantiene más natural y auténtico. Eso sí, si tu salsa en lata es muy líquida, te aconsejo reducirla un poco al fuego durante unos 15 minutos, para quitarle el exceso de agua.
- ¿Complementos? Un buen aceite extra virgen de oliva, sal y unas hojas de albahaca fresca (¡que nunca falte por favor!) son los básicos imprescindibles. Luego, cada extra dependerá del tipo de pizza que quieras preparar.
Ah, y por último, un mensaje importante: ¡Nada de tomate frito! Nunca. Jamás. No va en una auténtica pizza italiana.
Palabra de La Clandestina



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